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Diana al centre del cor. Màxima emotivitat. Màxima proximitat. Nike ens encerta de ple. Màxima esperança a Roma.

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Lideratge, Management, Miscel·lània

Error!

L’altre dia, enmig d’una conversa amb el meu tiet sobre prendre decisions, em va dir: “Oriol, pensa que facis el que facis, t’equivocaràs”. Em va agradar molt el que em va dir. Decidir implica escollir, que vol dir deixar de guanyar quelcom per intentar obtenir altres profits. El més segur de l’incògnita del què passarà, és que en petita o gran mesura, ens equivocarem. Reduir doncs al màxim el marge d’error, és el que convertirà la nostra decisió en encertada o no.

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“Tu mala suerte es culpa tuya, porque el sistema es perfecto”

La Vanguardia – LLUÍS AMIGUET  – 11/05/2009
Michela Marzano, investiga la pornografía, el ´management´ y el ´coaching´ en el CNRS Tengo 39 años. Investigo en el Centre National de la Recherche Scientifique. Soy creyente no practicante.

Vivimos el mejor momento para desenmascarar la impostura de los libros de management personal, autoayuda, coaching…

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¿Por qué ahora?

Las crisis ponen en evidencia que si quieres no siempre puedes, porque, por mucho que quieras, no lograrás nada si antes no desvelamos que las reglas del juego de la economía son tramposas, producen desigualdad y nos penalizan a la mayoría.

No veo nada malo en autoayudarte.

Es perverso hacerte creer que todo lo que te sale mal es culpa tuya y debes mejorarlo y que, en cambio, las reglas del juego establecido por una minoría en su provecho no necesitan ninguna mejora.

Algunos de esos libros son divertidos. Pero la ideología que los alimenta no: lleva a pensar, por ejemplo, que si hoy estás en el paro, es porque no deseaste el éxito lo suficiente ni te esforzaste. No sólo eres un perdedor y un fracasado sino que encima es culpa tuya y eso exculpa, de paso, a todos los demás responsables de tu paro.

Antes había perdedores simpáticos.

Hoy esa superchería del autocrecimiento lo impide: si eres un perdedor es porque también eres un vago que no se ha molestado en automejorarse. Antes el sistema era paternalista: había un amo del que emanaban en cada momento todas las órdenes que todos cumplían y si las cosas iban mal, también se preocupaba y ocupaba de los suyos…

Ya no quedan señoritos de esos.

Porque a partir del año 90 el capitalismo, para seguir creciendo, necesita nuevos empleados emprendedores, ya que las tecnologías de la información han dejado anticuada la estructura patriarcal. Ahora cada empleado debe ser capaz de tomar sus decisiones por la empresa y asumir sus consecuencias.

Gente que sepa mandarse a sí misma.

En la era digital, las empresas para ser productivas deben tener apariencia – sólo es una apariencia-horizontal: los amos y sus capataces ponen objetivos y los empleados los cumplen por los medios que quieran.

La célebre dirección por objetivos.

Es la ilusión de la autonomía personal cuando, en realidad, sus objetivos a menudo o son incumplibles o sólo se pueden cumplir si renuncias a todo lo que no sea trabajar. Los amos te dan toda la libertad para renunciar de la manera que quieras a tu propia libertad. Por lo menos, cuando imponían un horario, tu tiempo libre era tuyo.

Pero el trabajo produce satisfacción.

Esa es la trampa – envuelta en toda esa palabrería de autoayuda-de la felicidad por el trabajo. Sostiene que el trabajo es el único camino de la realización personal hacia la felicidad. De esta forma sólo puedes ser feliz haciendo ricos a los amos. Yyano te queda ser el pobre e inocente desgraciado, de antaño, ahora si no eres feliz, encima eres un indolente culpable de tu desgracia.

Trabajar antaño fue maldición bíblica. Era el peaje del sustento. En la sociedad patriarcal era el fatigoso pero inevitable modo de mantener a la familia: hoy la economía necesita más implicación personal: exige ejecutivos autoconvencidos que renuncian a la familia y amigos para invertir todas sus horas en la empresa, lo que les convierte – creen los muy alienados-en superhombres y supermujeres felices y admirados.

Eso si la empresa funciona…

Es la otra paradoja: se te hace creer que todo depende sólo de ti, pero, a la hora de la verdad, todo depende de los resultados de tu empresa que a su vez pueden tambalearse, como ahora, por una crisis financiera que comenzó a miles de kilómetros por culpa de quienes sí deciden y ponen las reglas.

Tampoco podíamos crecer siempre.

El crecimiento tiene límites, pero el éxito ilimitado que promete la filosofía de la autoayuda necesita de la ilusión de que eres tú solo quien pone los límites, como si el planeta no los tuviera. Cuando tú puedes permitirte tres coches y dos piscinas, pero el planeta y su atmósfera, no.

A veces, crecer es ser más pequeñito.

Sí, menos mal que hemos “fracasado” en conseguir todos nuestros objetivos y aún podemos salvar lo que queda de la Tierra.

Aquí aún estarían enladrillando playas. Esa lógica de la autoayuda propicia, en crisis, enormes cantidades de sentimiento de culpa, que a su vez se transforma en depresiones. En Argentina y Francia, el psicoanálisis es una religión y de su sacramento, los antidepresivos, argentinos y franceses son los mayores consumidores del mundo.

¿Por qué?

Precisamente porque son países con egos enormes educados en la fe ilimitada en la propia capacidad de control de uno mismo y de su destino, al que se considera mero resultado de las decisiones tomadas a lo largo de la vida. Las terapias breves, la PNL y otras técnicas alimentan esa ficción de control ilimitado, que no es más que la ilusión infantil de omnipotencia.

Y resulta que la suerte también existe. Llámele suerte, destino, imponderables, lo que quiera, pero se trata de la madura aceptación de que una parte de lo que nos sucede – por ejemplo, esta crisis financiera-no depende exclusivamente de nosotros.

Pero sí nuestra actitud ante ella.

Veo que ha leído mucha autoayuda.

He entrevistado a un montón de gurús. Léalos, pero a veces es mejor fracasar. Fracase, hombre: no sé si será más feliz, pero seguro que vive más tranquilo.

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Històries, Management, Relats

L’experiència, també en crisi

Xavier Ferràs, en el llibre de referència “Pasión por innovar”, que varis cops he referenciat en aquest blog, qüestiona la relació d’anys de treball vs. experiència. “La experiència como valor esta en crisis”, cita. Amb aquesta reflexió que copio a continuació, Ferràs ens convida a preguntar-nos:

[…] ¿Qué valor real tienen nuestros directivos: veinte años de experiencia o veinte veces la experiencia de un año?

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Comunicació, Creativitat, Emprenedoria, Expectatives, Management, Miscel·lània, Varis

Més gran o igual a 10

Mogut per la circumstàncies i animat per l’Anna del blog Amb lletra de pal, he agafat paper i llapis. Com si em mirés davant un mirall, he intentat posar en tinta aquells punts, adjectius o reptes que he anat destapant en la meva vivència professional i que a partir d’ara formaran part del “petit manual” que tots tenim i anem reescrivint dia a dia. Són 10 punts, uns quants, potser els més rellevants, ja que n’hi ha infinits, tants com persones i circumstàncies.

  1. Constància: Entendre i practicar la constància com a actitud. La voluntat d’immediatesa no ens ha de fer perdre la perspectiva i tampoc els nostres objectius. Res acostuma a ser fàcil. Hem d’entendre i saber practicar l’esforç.
  2. Mà esquerra: Sempre hi ha persones o situacions difícils. És important aprendre l’habilitat – gens fàcil – d’identificar el punt de confrontació, predir el comportament i anticipar-se amb solucions. No encallar-nos amb el problema, hem d’intentar aportar solucions.
  3. No al desgast: Tot hi comprendre que treball implica esforç i dedicació, evitar organitzacions o projectes que practiquin el desgast o erosió com a política. Ho deia molt bé el títol del llibre de Franc Ponti i Cuca Ricomá: “¡No somos recursos, somos humanos!
  4. Idoneïtat: Moltes vegades tan iniciatives, com projectes o inclús possibles ventes, no han prosperat pel fet d’haver-se plantejat en mal moment. És important aprendre a tenir olfacte, instint golejador: un cocktail de rapidesa, bona lectura de la situació i altre cop, anticipació.
  5. Seguretat: Fermesa en les conviccions. No decaure per la por a no seguir els discursos o opinions “oficialistes”. Això sí, sempre els plantejaments han d’estar fonamentats si no perdrem tota credibilitat.
  6. Crítica: No evitar la crítica per la por al conflicte. Recuperar el dubte inicial. Des de la prisma constructiva ser capaços de qüestionar, de treballar sobre les idees preconcebudes. Un exercici gens fàcil dins una cultura organitzativa a on la crítica viu relegada al calaix de la simple discòrdia.
  7. Vitalitat: Virtut necessària per encarar el dia a dia, tan en l’àmbit personal com professional. Voluntat de que les coses surtin bé.
  8. Realisme: Sempre són necessàries certes dosis de realisme per no caure en una espiral desalentadora. Hi ha coses que requereixen esforç i s’ha de tenir present. “Nadie dijo que fuera fácil”.
  9. Creativitat: Que no desaparegui mai la espurna generadora de idees i pensaments que ens conviden a imaginar i re-inventar. Que el dia a dia no ens esgoti. Buscar la pròpia medicina contra la sequedat creativa: Llegir, sortir, xerrar, caminar…
  10. Decidir: Xavier Marcet ens convencia de que és important sentir-se reconegut en el camí que un realitza, i veure que allà on un es troba és gràcies a les decisions que ha pres. Dins els marges de l’atzar, escollir ens farà més lliures.

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